
Acabo de terminar el dibujo de la Catedral de Murcia a pluma -anteriormente lo había encajado a lápiz-, y estoy feliz porque ha sido agotador y porque ha quedado mejor de lo que esperaba. He utilizado un "rotring" de Faber Castell de 0,1 mm de grosor, y esta es la causa del enorme trabajo y horas que le he dedicado, casi dos meses a cuatro-cinco horas diarias. A cambio, me proporciona una textura parecida a la de una punta seca, como de un dibujo agamuzado, lo que es ideal para imprimirlo si es necesario, como grabado en papel de alta calidad, por ejemplo.
La "documentación" me la ha proporcionado la página web http://www.gigapan.org/gigapans/11211/, que alberga, entre otras muchas, una panorámica completa de la fachada de la catedral en altísima resolución realizada por Jaime Brotóns, en la que haciendo zoom, puedes observar si quieres las cagaditas de las palomas sobre la crisma de San Isidoro, mi tocayo.
Cuelgo los dibujos a lápiz y a pluma en bajísima resolución, aunque suficiente para utilizarla en trabajos, conferencias, webs, etc., y otros dibujos parciales a tamaño original para que se pueda apreciar el detalle, rigor y respeto a la realidad con el que está realizado.
Como siempre, quedan excluidos de la libre utilización de los dibujos cualquiera que sea la administración pública, ya sea el gobierno central, regional o local, y los bancos naturalmente, pues si tan fácil es para aquellos detraer ingentes cantidades de dinero para uso propio o simplemente despilfarrarlo en obras faraónicas de marca, y el enorme poder y la enorme acumulación de riqueza que a los otros le ha procurado la gran estafa global que han perpetrado, algunos euros tendrán para mí. Que disfrutéis.


La fachada occidental de la catedral es una fábrica del siglo XVIII, proyectad por Jaime Bort, que sustituyó a la deteriorada fachada edificada por Jerónimo Quijano en el XVI, constructor del segundo cuerpo de la torre y de la fabulosa capilla de Los Junterones, entre otras obras en la catedral. La reforma afectó también a la primera crujía de las tres naves de la iglesia y necesitó una nueva cimentación, imaginativa e impecablemente solucionada por el ingeniero militar Sebastián Ferignán y Cortés, en esa época trabajando en la construcción del Arsenal de Cartagena.
La cimentación ideada por Ferignán consistía en una instalación de centenares pilares de madera hincados a gran profundidad sugún una retícula muy densa. Sobre ella, y aprovechando sillares de la demolida fachada del XVI, otra cimentación de piedra, a modo de plataforma profunda, con un total de ocho metros de cimentación mixta madera-piedra. El sistema debía ser "capaz de soportar los temblores de tierra, y los flujos y permanente humedad de las aguas freáticas características de este subsuelo" (Elías Hernández Albaladejo).
