miércoles, 2 de marzo de 2011

Isi et altri dibujan los rascacielos de la Ciudad Alta de Cuenca

A comienzos de los 90, un equipo de especialistas –ver al final del artículo- coordinado por mi amigo, ya ausente, el arquitecto-urbanista Juan Manuel Alonso Velasco, comenzó la redacción del Plan Especial de Protección de la Ciudad Alta de Cuenca por encargo del Ayuntamiento de la ciudad. Yo formé parte de ese equipo desde el inicio del Plan hasta su aprobación definitiva en calidad de especialista en Análisis del Medio Físico y Diseño Urbano, además de dibujar y coordinar el equipo de dibujantes –ver al final del artículo- que levantó los alzados de casi todas las calles de la Ciudad Alta. Más adelante, en otras entradas, iré publicando más alzados de aquellos. En esta ocasión traigo dos de los más significativos por su belleza formal, y también por su singularidad constructiva; los de la calle Alfonso VIII cuyas traseras vuelan sobre la hoz del Huécar, y esas mismas traseras. Voy a exponer aquí la teoría de que, en gran parte, las edificaciones de la Ciudad Alta se construyeron, como dicen Fito y los Fitipaldis, empezando por el tejado.
Este es uno de esos proyectos en los que el dibujo, aparte de su interés artístico o documental, se muestra como una herramienta de trabajo fundamental, algo que permanentemente trato de reivindicar en este blog. El levantamiento de los alzados, dibujando casa por casa, las calles y espacios urbanos de la Ciudad Alta,  constituyó un método insuperable de aprendizaje de la ciudad. Muchas de las decisiones del Plan en cuanto a diseño urbano, catálogo de protección y decisiones sobre alineaciones y alturas, nacieron de ese profundo conocimiento proporcionado por el dibujo detallado de la ciudad.






 

Los dos alzados que traigo a este artículo corresponden a la manzana lineal que ocupaba el borde natural de la muela en su vertiente hacia la Hoz del Huécar. En el plano de curvas de nivel de aquí arriba he situado en rojo la manzana edificada. Uno de los alzados, el de las edificaciones más altas corresponde a la vertiente sobre la Hoz, y el otro, hacia el interior de la ciudad, lo que hoy es la calle Alfonso VIII. Ambos están dibujados por mí a principios de los años 90, y coloreados posteriormente con la ayuda de la gentil Lola Lobato Morchón,. La colección de alzados dibujados para el Plan Especial de Protección, constituye un documento gráfico exhaustivo, casa por casa, monumento por monumento, de cómo se encontraba la ciudad de Cuenca en esas fechas.


 La imagen es una reproducción de un dibujo de Anton van de Wingaerde, castellanizado en su día como Antonio de las Viñas, que suena mucho menos importante por cierto, de la fachada de la ciudad de Cuenca que da sobre la Hoz del río Huécar. En el primer farallón, a la derecha, aparecen las que hoy son conocidas como "Casas Colgadas". Tras ese primer plano se aprecian claramente los "rascacielos". En ese momento, la mayoría de ellos volaban sobre la hoz antes de descolgarse hasta tocar tierra.

La ciudad, desde el medievo, estuvo encaramada y fortificada sobre el peñasco o muela que perfilaron el Júcar y el Huécar. Una muestra gráfica excepcional de cómo era la ciudad unos siglos más tarde,en el siglo XVI, nos la proporciona los dibujos de Antón van Wingaerde, dibujante flamenco al servicio de Felipe II, que como un excepcional “urban sketcher” de su época levantó acta gráfica de las ciudades españolas a modo de inventario real. En ese momento histórico, con la ciudad rondando los 16000 habitantes hacinados en el recinto amurallado, las edificaciones –como muestran los dibujos de Wingaerde-, rebosan literalmente por sobre las murallas.  



He recortado este detalle porque muestra la forma en que las edificaciones rebosan por encima de las murallas. El frente amurallado coronado en su totalidad por el caserío, es el que da frente a la llamada entonces Albuhaira, hoy Huertas del Puente de Palo, espacio de huertas que se inundaba en caso de asedio, cegando el ojo del antiguo puente de la Trinidad. También alcanza la zona de la calle de los Tintes y las traseras del barrio de Retiro.

 

Como es lógico, en época medieval, las edificaciones se levantaron dentro del recinto de la “Ciudad Alta” llegando hasta el borde de los precipicios –farallones les llaman en Cuenca-, a resguardo de los posibles ataques enemigos. La creciente presión demográfica posterior y la correspondiente edificatoria, no dejó otra opción a sus habitantes que la de sobrevolar las construcciones sobre el abismo si querían ampliar o recrecer sus viviendas. Eso es precísamente lo que muestran los dibujos de Wingaerde; cualquier emplazamiento es bueno para edificar, incluidas las crestas de los farallones o las propias murallas. A partir de esa situación, y una vez eliminado el peligro de ataque exterior –hacía 70 de la expulsión de los árabes de la Península Ibérica-, las construcciones “descendieron” paulatinamente hasta tocar la tierra de la hoz.


 La foto está hecah desde la plaza del bellísimo Museo de Arte Abstracto. La casa que tratamos forma parte de esa piña.


La estructura de madera constituye el sistema, reforzado en la actualidad, para sostener en voladizo las edificaciones medievales y sus "descendimientos" hacia la hoz.

Cerca de la iglesia de Santa Cruz, en el sentido hacia el barrio de San Martín, quedan un par de “rascacielos” volados que ejemplifican el proceso que estoy describiendo. Uno de ellos  -del que muestro un detalle de la estructura de madera  es el que nos va a servir para ilustrar cómo se puede empezar la casa por el tejado. Un par de metros más o menos por encima de las vigas y puntales que están actualmente al aire, se sitúa la cota de la calle Alfonso VIII, a la que da su fachada principal. Queda por tanto un espacio de 10 o 12 metros hasta el terreno de la hoz. En sentido opuesto, hacia el barrio de El Salvador, la altura del farallón va aumentando hasta llegar en ocasiones al equivalente a seis o siete plantas de edificación. 

 Alzado de la casa hacia la calle Alfonso VIII

Estos dibujos corresponden a un antiguo Plan de Rehabilitación de la manzana que estamos tratando, previo a nuestro Plan Especial, y cuyo enunciado no logro recordar.



 He dibujado esta serie que describe la evolución tal y como yo la imagino. OJO: insisto en que es una elucubración mía, sin base documental histórica o gráfica de ningún tipo. Así que advertidos estáis.




Pienso que en muchos casos, la ampliación de estas casas colgadas se produjo descolgándo las nuevas plantas hacia la hoz, de manera que cada nueva planta se autosustenta, hincando las vigas y colañas del nuevo piso en la roca del escarpe. Ya más cerca de la hoz, se remataría la construcción levantando, ahora sí, dos o tres plantas de mampostería hasta conectar con los pisos descolgados. Así, estos increíbles rascacielos medievales han podido sostenerse desde entonces, pues realmente cada nuevo piso es autónomo estructuralmente hablando, o casi. No es tan fácil como lo he explicado; Mártir Rizo escribe en el siglo XVII, “...adornan la ciudad muchos edificios (...) que causarán admiración por su infinita alteza, pues hay algunos de doce y catorce altos, y de tal suerte se ven fabricadas sus casas, que parece que los techos de unas son fundamento de las otras...”. Y más tarde Antonio Ponz escribe; “...Algunas de las casas de Cuenca que están arrimadas a aquellos riscos tienen diez o doce altos, y sobre sus tejados se ven salir los fundamentos de las otras, de suerte que, desde fuera de la ciudad se suelen ver asomadas las caballerías a alguna ventana que parece de cuarto principal o último y es la caballeriza de la casa”. En otras descripciones se habla de “piña de edificios” en la que se solapan plantas de diferentes viviendas, unas sobre otras.













Respecto al modo en que dibujamos los 85 metros lineales de alzados, que es la longitud que alcanzan los dibujos dispuestos en línea, quiero recordar que debían hacerse manualmente -pues no había ordenadores en esa época- y en el menor tiempo posible. Para ello acudimos a las viejas láminas adhesivas de Letraset. Para los que no han conocido más que el ordenador les diré que, a grosso modo, consistían en calcomanías adhesivas de tipografías o símbolos arquitectónicos que se fijaban al papel o cualquier otro soporte soporte frotando sobre ellos.


Diseñamos una lámina específicamente para este trabajo que contenía diferentes modelos de ventanas, puertas, balcones, tejas, canalones y otros elementos de fachada según las tipologías observadas en la Ciudad Alta. Letraset nos fabricó cerca de 100 láminas y con ellas hicimos el trabajo en cuatro meses. Tenía varias ventajas el sistema, pues a la rapidez de ejecución añadía que podíamos compartimentar el trabajo, de manera que unos encajaban a lápiz sobre el papel vegetal, otros -los menos hábiles dibujando- frotaban los elementos de fachada en los encajados a lápiz, y otros rematábamos el dibujo a pluma sobre el papel vegetal. De esta forma, además, el estilo de todos y cada uno de los alzados era sensíblemente el mismo.

Posteriormente, para la publicación en el 2003 del libro que recoge el Plan Especial le dimos color; hacíamos copias en papel de acuarella, Lola Lobato les daba el tono general y yo los terminaba.



Las fotos antiguas se tomaron en 1990 aproximadamente, y las modernas en el 2002. El cambio es radical. Lamentablemente no todo se ha hecho bien; algunos arquitectos olvidan la ciudad en la que proyectan y desprecian con suficiencia sus modos y maneras de hacerse. Qué fácil hubiera sido quebrar ese paño liso que tan malamente llama la atención.





No quiero dejar de resaltar la enorme transformación de la ciudad en estos años. Aquí arriba se muestran los cambios habidos en la ciudad en el área que nos ocupa, pero realmente el fenómeno ha sido el mismo en toda la Ciudad Alta. Todo empezó con una pequeña oficina en la que un aparejador con ganas de hacer la cosas bien, Raúl del Pozo creo que se llamaba, gestionando hábilmente el poco dinero del que disponía a través del programa Cuenca a Plena Luz, empezó a conceder créditos blandos para arreglar el cascarón de las edificaciones -cubiertas y fachadas- y evitar que siguiera el deterioro en el interior. Más tarde, con más presupuesto, se entró en el interior de las viviendas hasta cambiar en una década el terrible paisaje que ofrecía la ciudad. Entre tantos partícipes de esta transformación, fundamentalmente las diferentes corporaciones municipales habidas desde entonces y el dinero llegado de Europa, el gobierno regional y el central, creo que nos merecemos un hueco todos los que partipamos en la redacción del Plan Especial. En ocasiones ves el resultado de tu trabajo.


Una última reflexión: resulta paradójico que la redacción de un abultado y sesudo Plan esté destinado a proteger esta increíble ciudad, cuya único "Plan" tiene su fundamento normativo y teórico en el Fuero de Cuenca, documento que el Rey Alfonso VIII redacta para estimular la repoblación de la ciudad reconquistada, y que poco dice en términos de urbanismo y normativa edificatoria; “Cualquiera que construya una casa, levante la altura que le plazca” allí donde el ayuntamiento le indique. Así, sin más, con una pequeña recomendación sobre los conflictos en las medianerías. Más tarde se prohibirá la cubrición de las casas con paja, sustituyéndolas por teja cerámica, para evitar incendios. Et voilá; Cuenca.

El equipo que redactó el Plan Especial de Protección de la Ciudad Alta de Cuenca, aprobado definitívamente en 2002, fue;
Director Juan Manuel Alonso Velasco Arquitecto Urbanista
Miguel Ángel Troitiño Vinuesa, Catedrático de Geografía Humana; Análisis histórico y socioeconómico
Carlos Corral Sáez, Ingeniero de Caminos; Tráfico y Peatonalización
Susana Santos Correal, Economista; Estudio Económico
Isidoro González-Adalid; Análisis del Medio Físico y Diseño Urbano
Lola Lobato, Licenciada en Historia del Arte; Documentación Edificios Catalogados
Pedro Martínez Escribano, Licenciado en Geografía e Historia; Encuestas de Actividades
Emilio García Gil, Geólogo; Análisis Geológico del Territorio
Manuel Pérez Álvarez; Coordinador del Equipo de diseño AV Arquitectura y Urbanismo.

Este mismo equipo, salvo Susana, Pedro y Emilio, coordinado en esa ocasión por Miguel Ángel Troitiño, y con la incorporación de Andrés Alonso Weber, redactó el expediente de solicitud de Cuenca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad,  solicitud que fue aceptada el 7 de diciembre de 1996. 

El equipo que dibujó los alzados de las calles lo formaron; Luis González-Adalid, Jesús Álvarez, Lola Lobato y yo mismo.










domingo, 20 de febrero de 2011

Frank Gehry y el Guggenheim; en el principio fue el dibujo


He tenido el atrevimiento de poner en negativo los dibujos de Frank Gehry. Cuando los veo me parecen mágicos trazos que surgen no se sabe en razón de qué impulso -ni siquiera el propio Gehry-, y así, sobre el fondo negro, parecen trazados por Frank con la ayuda de una luminosa varita mágica sobre el brumoso y oscuro éter donde habita la imaginación. Al contrastarlos con las obras arquitectónicas a las que increíblemente dan lugar, resultan visionarias imágenes llenas de sugerencias formales. Incluso si tales obras  raquitectónicas no hubieran resultado exactamente como están, si sus formas y volúmenes estuvieran cambiados de lugar y tamaño, la esencia de la obra arquitectónica seguiría encontrando en esos dibujos su misterioso origen.


La magnífica foto de Paco Lozano, permite comparar el esbozo de Gehry con el resultado final. La fotografía se puede utilizar bajo licencia Creative Commons.


-Cuando lo diseñó (el Guggenheim), ¿sólo había estado en Bilbao una vez?.
-No, volví una segunda vez e hice los bocetos en el hotel, en hojas con el membrete del (hotel) López de Haro.
(De una entrevista en El Correo Digital)






Los primeros esbozos surgen de un proceso parecido a la escritura semiautomática, y en ellos ya palpita la crisálida de lo que será el futuro edificio. Son esbozos llenos de sensualidad y musicalidad; “adoro las formas cuando me pongo a dibujar”. La foto es de Jose María Cuéllar, y se puede utilizar bajo licencia Creative Commons.





Pollack; cuesta comenzar?
Gehry; tu sabes que sí
P; No sé lo que haces cuando comienzas...
G; Hago un montón de tareas estúpidas y finjo que son importantes; evito, atraso, niego... Siempre tengo miedo de no saber qué hacer... es un momento aterrador. Pero después de comenzar quedo siempre sorprendido; ¡al final no era tan malo¡ (Uno de los diálogos entre Pollack y Gehry en el film Sketches of Frank Gehry del propio Pollack.




A partir de esos primeros esbozos trabaja realmente como un escultor: construye maquetas -docenas y docenas de ellas- para explorar las ideas de diseño iniciales sugeridas por aquellos esbozos, que posteriormente digitaliza mediante sofisticados digitalizadores 3D, tomando hasta 56000 puntos/coordenadas, con los que crea modelos digitales en formato Catia de aquellos modelos físicos.





Con la maqueta actúa intuitívamente de la misma forma que con los dibujos; quita y pone, mira y remira, no sabe lo que le gusta y lo que no le gusta, con sucesivos tanteos. Es un sistema sin relación alguna con la arquitectura tradicional y se hace posible por la imprescindible ayuda de su colaborador y socio Craig Webb: basta un boceto rápido para que Craig perciba lo que quiere y construya un esbozo de maqueta. Son muchos años trabajando juntos que cristalizan finalmente en una comunicación casi no verbal: con dos palabras es suficiente. 





Con la inestimable ayuda de su socio y colaborador Craig Webb, concreta físicamente aquellos fogonazos creativos que son los dibujos.

“Es complicado porque a veces el dibujo tiene mucho más movimiento que lo que Frank realmente quiere, y a veces menos... Otras veces los dibujos representan literalmente una forma específica y en otras ocasiones no son más que la energía de un diseño. A veces los dibujos de Frank son sólo ideas sobre las que hablar. Puede ir por cualquiera de estos caminos”. Craig Webb sobre las cualidades de los dibujos de Gehry.


La digitalización mediante sofisticados digitalizadores 3D, se realiza tomando en ocasiones hasta 56000 puntos/coordenadas.


Una vez la maqueta digitalizada trabaja en un bucle sin fin entre el proyecto y la propia maqueta. “Hacemos algo en el proyecto y lo experimentamos en la maqueta, y al revés... y comienzan a surgir formas”. Y en fin, en este ir y venir el proyecto va consolidándose hasta llegar a ser, como en el Guggenheim, uno de los edificios más importantes del siglo XX.



  
Aparentemente, los dibujos de Gehry dan la impresión de "espaguetis locos" que no parecen que de ninguna manera representen arquitectura. Pero cuando se les examina junto a cada proyecto, se empieza a reconocer cómo dialogan y se relacionan con los modelos y edificios imaginados. De la reseña del libro “Gehry Draws” 


La foto es de Txanoduna, bajo licencia Creative Commos











La foto es de Paul Wilkinson, bajo licencia Creative Commons










Este proyecto es notable, entre otras muchas cosas, por el uso innovador de la tecnología de las computadoras al cambiar fundamentalmente la relación del diseño y los procesos constructivos, abriendo así un nuevo escenario lleno de posibilidades arquitectónicas. También por el impacto urbanístico, turístico y emblemático en la ciudad de Bilbao. Sin embargo en el origen de todo este sofisticado proceso tecnológico y social, están unos simples y visionarios dibujitos realizados en una servilleta de papel.


 









Dos obras recientes se ocupan de los dibujos del arquitecto; el libro "Gehry Draws" y la película dirigida por Sidney Pollack "Sketches of Frank Gehry"

domingo, 13 de febrero de 2011

Avi Katz dibuja la ciudad desde los cafés de Tel Aviv

Desde el café King Goarg, Tel Aviv. Avi Katz


Estaba, y aún estoy en ello, haciendo una selección de dibujos de ciudades en Flickr para el blog, concretamente entre los componentes del grupo “Urban Sketchers”, de los que ya he repasado los 3000 primeros dibujos de 43000 que tiene la web, cuando aparecieron de improviso los dibujos de Avi Katz, ilustrador publicitario de una de las más importantes agencias de Israel.
Decidí de inmediato dedicarle un artículo en exclusiva y dejar para más adelante una selección del resto, algunos de ellos sensacionales, que tendrán su página en este blog más adelante si me lo permiten. Avi me ha autorizado personalmente la utilización de estos dibujos en el blog, aunque evidentemente todos los derechos de comunicación y reproducción le pertenecen. Avi tiene una página web en  www.aviakatz.com  donde podéis ampliar la información sobre su persona y su trabajo.


Cafe Bialikb, Tel Aviv. Avi Katz

Aparte de la indiscutible calidad de los dibujos, resulta ingeniosa y llamativa la idea de dibujar desde los cafés el paisaje urbano que desde ellos se divisa; estás confortablemente dispuesto para trabajar y bien acompañado además. Por otra parte, esa selección aleatoria, no condicionada previamente por la experiencia propia o ajena, dota a la serie de una verdad objetiva sobre la ciudad; es muy posible que la imagen de la ciudad que muestra el conjunto de dibujos así realizados, sea más auténtica que la que tendría si Avi hubiera seleccionado intencionadamente los puntos de vista según sus gustos.
La serie de dibujos se agrupan bajo el nombre Vista de Tel Aviv desde los cafés.




Café Sus Etz, Shenkin, Tel Aviv. Avi Katz. 




Avi me ha insistido mucho en que el término que mejor describe la serie de ilustraciones sobre Tel Aviv es Time Capsule; “The reson for that is becouse under each drawing I wrote: the date, the place, the time and exactly what I had to eat / drink and how much did I pay”. “Yo quería crear una colección de ilustraciones que capturara la imagen del tiempo y el lugar en el que vivo. Los cafés de Tel Aviv están abiertos y llenos desde muy de mañana, y me decidí a dibujar el paisaje desde esos cafés. Además me gusta el ambiente de las cafeterías, en el que todo el mundo se conoce. También me interesaba esa imagen polvorienta mezclada con la humedad del mar propia de Tel Aviv. Por eso los colores aparecen en mis dibujos apagados, monocromáticos. Ese es el aspecto general de los dibujos”.



 Cafe Sheleg, Tel Aviv, al final de la primera fase, con el lápiz repasado con g Pilot Pen-tec-c4. Avi Katz  



 Cafe Sheleg, Tel Aviv, finalmente coloreado con Photoshop. Avi Katz


En cuanto a la forma de trabajar, “me siento con un lápiz y dibujo en un cuaderno lo que veo delante de mí. De forma rápida y precisa. Luego repaso el lápiz con g Pilot Pen-tec-c4. Procuro representar hasta el más mínimo detalle de la calle, tales como cables eléctricos, la suciedad del pavimento, la pintura desconchada de las paredes y acondicionadores de aire, por ejemplo. Tardo unas dos horas y a veces más. La segunda fase la realiza en casa. Escanea el sketch en alta resolución y le da color con Photoshop buscando evocar mediante diferentes tonalidades aquellas sensaciones vividas en el café.

La foto de la izquierda esta hecha por su amigo Pablo Froilich mientras Avi trabajaba en el dibujo de arriba, en el Café Sheleg de Tel Aviv. También fotografió las herramientas con el que dibuja en una primera fase; lápiz y "g Pilot Pen-tec-c4" .










19 Loveeat, Tel Aviv. Avi Katz.




Cafe Mugrabi, en Alnbi St., Tel Aviv, Avi Katz.



Com il fou, Tel Aviv port. Avi Katz





Dizinguf Tower, Tel Aviv. Avi Katz.






Florentin, Tel Aviv. Avi Katz.




Hertzel 17 Florentin, Tel Aviv. Avi Katz




Kerem Hateymanim, Tel Aviv. Avi Kataz.




Levontin 14, Gan Hahashmal. Avi Katz.




Minshar Art School en Tel Aviv. Avi Katz.




Nahalat Binyamin, Tel Aviv. Avi Katz.




Neve Tzedek Anita, Tel Aviv. Avi Katz.




RCafee, Tel Aviv. Avi Katz.





Shenkin 17, Tel Aviv. Avi Katz.





Esta es la página de Flickr donde se muestra la galería de sketchs bajo el seudónimo de “daphnavi”(Avi A. Katz);  http://www.flickr.com/photos/49585594@N00/ 





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